Poetas, músicos y escritores se ‘churrianizaron’ en la inauguración de la Casa Gerald Brenan en Málaga

Silvia Grijalba, directora de la Casa Brenan, y Fernando Sánchez Dragó.

 “Los alimentos del futuro son los insectos” (Dragó), “La gente en España está corrompida” (Gibson), “La poesía vive un gran momento” (Luis Alberto de Cuenca) o “Hay que perderle el miedo y el respeto a la cultura” (Silvia Grijalba) fueron algunas de las perlas de estas jornadas. Texto y fotos: Curro Cañete

Silvia Grijalba, directora de la Casa Brenan, y Fernando Sánchez Dragó.

Silvia Grijalba, directora de la Casa Brenan, y Fernando Sánchez Dragó.

Dice Fernando Sánchez Dragó que para escribir su nuevo libro (en librerías en pocos meses) lo pasó muy, muy mal, tanto como para llegar a pensar seriamente en el suicidio, pero finalmente salió airoso de aquella aventura que comenzó en un teatro de gatos, en Moscú, el único lugar en el mundo en el que los gatos han aceptado hacer una función y también el único lugar en el que se podía encontrar a Luis Roldán. Pero de Luis Roldán no quiere hablar, todavía no, me refiero a públicamente, porque en privado, en una cena para cuatro en el mismo Parador de la Costa del Sol en el que Julio Iglesias e Isabel Preysler contemplaban años ha la luna y las estrellas, Sánchez Dragó no deja de contar historias sorprendentes, únicas, disparatadas, las que ha vivido un hombre que siempre, desde hace muchos años, ha hecho, ha dicho, lo que le ha dado la real gana.

 

Los policías Antonio Cubos y Natalio Díaz, muy leídos, quisieron hacerse una foto con el escritor Ian Gibson, otro de los invitados en Casa Brenan

Los policías Antonio Cubos y Natalio Díaz, muy leídos, quisieron hacerse una foto con el escritor Ian Gibson, otro de los invitados en Casa Brenan

 

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“Lo único que me molesta que digan de mí es que soy polémico, porque yo no soy polémico, sólo tengo pensamientos provocadores”, me decía, subidos a un taxi, cuando ya me había contado cosas normales para él, como que “en la cárcel -él estuvo en la cárcel varias veces- se vivía tan bien como en un colegio mayor”, que toma unas sesenta pastillas diarias, que el peor polvo de su vida lo echó con *** (censurado), que no va a su casa de Castilfrío todo lo que le gustaría porque no puede pagar la calefacción o que el próximo libro que va a escribir contendrá la fórmula de la eterna juventud, es decir, la revelación del secreto por el que él, a sus setenta y ocho años, tiene un hijo pequeño, no deja de viajar ni de ir de allí para acá y rebosa de vitalidad, energía y entusiasmo, como ciertamente hemos comprobado quienes hemos estado con él estos días.

 

Carmen Caro, sobrina nieta de Pío Baroja, junto a Luis Alberto de Cuenca

Carmen Caro, sobrina nieta de Pío Baroja, junto a Luis Alberto de Cuenca

La casa de Gerald Brenan está en pleno Churriana (distrito de Málaga repleto de churrianeros y churrianizados) y no es tan, tan grande como el inmenso, maravilloso caserón de Julio Caro Baroja (que ahora pertenece a su hermano Don Pío), pero sí es bonita, acogedora, con varios salones grandes, de techos altos, una sala en la que se encuentran la máquina de escribir que utilizó ‘Gerardo’ para escribir ‘Al sur de Granada’, su tocadiscos, sus fotos y recuerdos y un jardín lleno de flores con una fuente central en el que hace dos días se celebró el cóctel inaugural, un cóctel con catering servido por alumnos de la escuela de hostelería en torno al cual Gemma del Corral, edil de Cultura, sonreía satisfecha mientras veía lo que veía, los churrianeros mezclados con los escritores que un día conocieron, quisieron, a Gerald Brenan, como Ian Gibson, que se hizo fotos hasta con los policías y que dice que no, que su vida no sería igual, ni hubiera escrito lo que ha escrito (la investigación de la muerte de Lorca que llegó a hacerle famoso, por ejemplo), si no hubiera conocido al escritor británico.

El editor Carlos Pranger. Asesor externo de la Casa Brenan. Él ha facilitado muchas de las fotografías. Le conoció y fue casi como un padre adoptivo para él: su madre fue una de las personas más cercanas a Brenan los últimos años de su vida

El editor Carlos Pranger. Asesor externo de la Casa Brenan. Él ha facilitado muchas de las fotografías. Le conoció y fue casi como un padre adoptivo para él: su madre fue una de las personas más cercanas a Brenan los últimos años de su vida

El jardín de la casa

El jardín de la casa

Escultura

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El músico Luis Prosper con Ian Gibson, en el cóctel inaugural.

El músico Luis Prosper con Ian Gibson, en el cóctel inaugural.

Jon Clarke, director del diario Olive Press, Ian Gibson y Silvia Grijalba, en el cóctel inaugural

Jon Clarke, director del diario Olive Press, Ian Gibson y Silvia Grijalba, en el cóctel inaugural

Ian Gibson acaba de trasladarse de su casa de Lavapiés a un apartamento de la Malagueta, cambio de aires, en parte por su mujer, que prefiere mil veces la Costa del Sol para vivir, y en parte porque no puede más, me lo dijo a mí que no puede más. “Está todo fatal. Ya no hay anticipos. La gente piratea los libros, no pagan por ellos. No se lee. No sé qué vamos a hacer”, decía decepcionado, porque sabe que sin anticipos no se puede investigar y sabe que él, por ejemplo, nunca hubiera podido dedicar el tiempo que dedicó a rastrear todo lo que pasó en torno al poeta granadino si no hubiera sido porque un hombre, un editor valiente, confío en él y en su éxito. Por eso, porque está decepcionado, citó los versos de Quevedo que el propio Brenan recoge en uno de sus libros. “Quevedo, como señala Brenan, dijo que la obsesión por acumular dinero es el más nefasto de los pecados mortales, la codicia, ahora el dinero es todos los deberes, porque él es el querido y el que quiere, y no se hace sino lo que él quiere y el dinero es el Narciso, que se quiere a sí mismo, y no tiene amor si no a él”, recitó, y luego dijo disgustado: “En España hay una tradición picaresca y yo creo que esto está también en el pueblo, no sólo en los políticos, la idea del dinero fácil está también en la gente normal, la gente está corrompida”

Pinilla y David Caro, en un momento del maravilloso concierto flamenco que ofrecieron en Casa Brenan

Pinilla y David Caro, en un momento del maravilloso concierto flamenco que ofrecieron en Casa Brenan

David Caro, guitarrista, en los ensayos.

David Caro, guitarrista, en los ensayos.

Antonio José López López es uno de los máximos investigadores de la figura de Brenan. También escuchó los secretos de Dragó durante la cena.

Antonio José López López es uno de los máximos investigadores de la figura de Brenan. También escuchó los secretos de Dragó durante la cena.

El poeta Luis Alberto de Cuenca

El poeta Luis Alberto de Cuenca

Curro Cañete, Ian Gibson y Neka Jiménez.

Curro Cañete, Ian Gibson y Neka Jiménez.

Más esperanzador se mostró otro de los ponentes, el poeta Luis Alberto de Cuenca, que lejos de mostrarse pesimista me explicó que “La poesía vive un gran momento. De hecho, en el Siglo de Oro estaban arruinadísimos, mucho más que ahora, y tienes a Lope, a Calderón, a Tirso. La poesía mantiene el buen momento que ha tenido en los últimos 115 años. Lo que pasa es que nunca se ha podido vivir de la poesía. Por lo general los poetas son otras cosas además de poetas. Arquitectos, ingenieros, camareros, todo es compatible con la poesía, porque los poetas lo que hacemos es mirar el mundo con mirada poética, y esa mirada es sostenida, desde que te levantas hasta que te acuestas, desde que naces hasta que te mueres. Lo ves todo desde la belleza o desde la fealdad, porque la poesía lo abarca todo. El poeta es un fingidor, alguien que finge, que interpreta un papel, nunca podemos ser auténticos al cien por cien”

Adolescentes aprendiendo poesía: los chicos del Instituto Jacaranda, muy aplicados, acudieron a la conferencia del poeta Luis Alberto de Cuenca. En la foto, con su profesor de Filosofía, José Antonio Rodríguez.

Adolescentes aprendiendo poesía: los chicos del Instituto Jacaranda, muy aplicados, acudieron a la conferencia del poeta Luis Alberto de Cuenca. En la foto, con su profesor de Filosofía, José Antonio Rodríguez.

Estas cosas tan raras, tan hermosas, me decía Luis Alberto de Cuenca mientras los churrianeros tomaban copitas de cava y canapés en el jardín de la Casa Brenan, intercambiando pareceres con los escritores, como si esa idea, ese sueño, de Gerald Brenan de mezclar lo local con lo que va más allá de las fronteras de Churriana se hubiera hecho realidad.

En el cóctel, el ilustrador José Pablo García, pronto presentará un libro de ilustraciones de la vida de Joselito.

En el cóctel, el ilustrador José Pablo García, pronto presentará un libro de ilustraciones de la vida de Joselito.

Reportera británica en la Costa del Sol: la intrépida Imogen Calderwood. Sin miedo a nada.

Reportera británica en la Costa del Sol: la intrépida Imogen Calderwood. Sin miedo a nada.

Ian Gibson de charla con el escultor Rafael Borras

Ian Gibson de charla con el escultor Rafael Borras

champan

Mercedes Martínez, de Cultura de Málaga.

Mercedes Martínez, de Cultura de Málaga.

 Detrás de todo, Neka Jiménez. Nunca falla.

Detrás de todo, Neka Jiménez. Nunca falla.

“Definitivamente, hay que perderle el miedo y el respeto a la cultura. La gente tiene que saber que la cultura no tiene por qué ser aburrida”, dice Silvia Grijalba, periodista, escritora, mujer decidida, valiente, alguien que sabe que en esta vida, a veces, conviene arriesgar, apostar por lo que uno cree, y luego entregarse, lanzarse sin salvavidas casi, como ha hecho ella con la Casa Brenan, se ha entregado totalmente, tanto como para dejar Madrid, su vida allí, por este proyecto interesante, esperanzador, que la tiene totalmente entusiasmada. Tiene razón Silvia Grijalba, la cultura no tiene que ser seria, formal, aburrida, por eso ella lleva años apostando por la mezcla más explosiva, la única que puede salvarnos del cataclismo de estos tiempos convulsos: la mezcla de lo incorrecto con lo profundo, lo frívolo con lo intelectual.

Silvia Grijalba y Carlos Pranger. Detrás, Gerald Brenan, con diseño de Xavi Rubiras, encargado del diseño de la casa

Silvia Grijalba y Carlos Pranger. Detrás, Gerald Brenan, con diseño de Xavi Rubiras, encargado del diseño de la casa

Y ADEMÁS: Nos colamos con Dragó en la que fue la gran casa de Julio Caro Baroja, sobrino de Pío Baroja, que estuvo muy unido a Gerald Brenan:

Pio Caro Baroja Jaureguialzo, hijo del cineasta Pio Caro-Baroja.

Pio Caro Baroja Jaureguialzo, hijo del cineasta Pio Caro-Baroja.

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drago contemplando un cuadro

Despacho

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