Pablo Ráez no fue un paciente más, fue un genio que dejó un legado incalculable

Para mí Pablo Ráez no era un paciente como otro cualquiera, ni siquiera un “paciente”, como he leído hoy en un artículo. Fue mucho más. Pablo Ráez era un genio, un genio que ha dejado un legado incalculable. Se pueden hacer muchas cosas aún teniendo leucemia, como él demostró. Se pueden hacer cosas grandes incluso así, y nadie jamás va a responsabilizar a Pablo de su muerte, al contrario, todo el mundo va a celebrar siempre que existiera una persona como él, optimista, que apostó por la vida hasta el último aliento, y que hizo feliz y dio fuerza a muchísima gente con su valentía. Ayudó a muchos enfermos también, pues hasta el médico más escéptico asegura que el estado de ánimo influye en que el enfermo pueda salir de la enfermedad. Pablo era muy claro: seamos nuestra mejor versión. El que quiera. Lo escribió él mil veces. Escribió que su apuesta era la del optimismo, aunque muriera, como de hecho murió. Y eso le hizo grande. Fue el legado que él quiso dejar al mundo. Él. Esto no se le puede exigir a nadie, es voluntario. Nadie responsabiliza a un enfermo de nada. El que quiera dejar otro legado diferente que lo deje, pero que respete el que él quiso dejar. Porque somos muchos los que te lo agradecemos, Pablo.

Última publicación en Instagram de Pablo Ráez

Última publicación en Instagram de Pablo Ráez

Última publicación en Instagram de Pablo Ráez

Última publicación en Instagram de Pablo Ráez

Claro que hacen falta más ayudas del Estado, claro que hace falta más concienciación por la sociedad; claro que hace falta más dinero, hacen falta más medios, más cuidados, y claro que no se le puede exigir a ningún paciente ser un “luchador”. La palabra luchador, para empezar, a mí no me gusta. Parece como una batalla, como si estuviéramos luchando con espadas. Yo no uso ese término. Pero Pablo lo usaba, y yo lo respeto. Entiendo lo que quería decir, puedo ir al espíritu de sus palabras, puedo entender que él quiso explicar que dos enfermos con la misma enfermedad y las mismas ayudas aún pueden hacer cosas muy diferentes. Pero de lo que no cabe duda, como demostró Pablo, es que se puede mantener un enfoque positivo aún en la peor de las situaciones. El que quiera, claro, como él quiso, como él demostró hasta el final. El hecho de no perder la ilusión por la vida ni con una enfermedad tan temida es algo que hacen algunos grandes. Todos podemos ser grandes, pero algunos ya lo son. Pablo lo fue. Y debemos darle las gracias por eso.