Múltiple

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“Eres muy impresionable”, me dijo mi acompañante a la salida del cine. Sí, lo soy. Pero además ayer había poderosas razones para serlo: ‘Múltiple’, la película de M. Night Shyamalan es, cuanto menos, impactante, y desde luego me dio mucho conocimiento de mí mismo, de, por ejemplo, cómo me afecta a mí más que a otros ver algo así. Ya os dije que la película no la había elegido yo. Creo que llevaba años, muchos años, sin ver una película de ese tipo. Y me parece que la que vi fue de las mejores. Ese actor, James McAvoy, es un ACTORAZO, y lo de la niña, Anya Taylor-Joy, es cosa de otro mundo. Betty Buckley es maravillosa y su personaje me inspira belleza en todos los sentidos. Me emociona que existan personas que actúen tan bien. Y sí, me impresiona muchísimo que existan según qué trastornos de personalidad. Quienes hayáis leído mi libro ya podréis imaginar que soy particularmente impresionable a las cosas que pasan a veces dentro de la mente humana. Además de mi trabajo como escritor y periodista, trabajo con personas que tienen dificultades y bloqueos que les impiden conseguir sus objetivos personales o profesionales, desarrollar su talento artístico, hacer su vida, ser felices. Pero no trabajo con trastornos psiquiátricos. Nada me gustaría más que poder ayudar a gente con verdaderos trastornos graves, depresiones profundas, esquizofrenia, pero para eso necesitaría ser psiquiatra por lo menos, y aunque creo que voy a vivir un montón de años en plenitud de facultades, tal vez sea mejor dejarlo para otra vida. Tal vez. El caso es que esta película me hizo salir del cine profundamente conmocionado. Después de que mi acompañante cogiera el tren tuve que pasear durante una hora por lo menos, yo solo, y eso que eran más de las doce y yo me suelo acostar muy temprano. Qué pena. Esta tarde después de trabajar, por cierto, he quedado con mi amigo @bravovilla para seguir preparando la sorpresa del 24 de febrero que espero que tengáis apuntada en la agenda. ¡Feliz día!