Muere Bimba Bosé y este post va por ella: para que haya muchas más bimbasbosés en el mundo

La última vez que estuve con Bimba Bosé fue en su fiesta de cumpleaños. Lo celebró junto a su íntima amiga Alessia Puttin en una finca maravillosa. No paraba de bailar, de reír. Fue un día increíble. Entrevisté a Bimba bastantes veces. Me gustaban sus respuestas extravagantes, inesperadas. Hablar con ella me hacía sentir libre. Tiene sentido: uno es más libre cuando habla con alguien libre, y ella lo era. Una vez, en la terraza de Gran Vía, la vi con un pañuelo en la cabeza. Le dije: “Me han dicho que tienes cáncer, ¿cómo estás?”. Sonrío. Me dijo que muy bien, que estaba muy bien, “bah, es que son unos exagerados”. Esta vez, lamentablemente, no había exageración. Bimba ha muerto. Y yo lo siento muchísimo. Nos queda, sin embargo, su ejemplo. Hizo lo que quiso. Fue actriz, DJ, modelo, tenía amigos por todas partes, un grupo de música, hijos maravillosos y un novio que la adoraba. Mucha gente cumple 90 años y no puede irse del mundo habiendo hecho tantas cosas valiosas como ella. Es una noticia triste, sí, porque aún tenía mucho que ofrecer y solo tenía 41 años. Pero ella tenía este tatuaje: change is the Only constant. Pues eso. Este post va por ella y para que haya muchas más bimbasbosés en el mundo.