Mi amigo San Bernardo

Para sentirme bien sólo necesito mirar a los ojos de un perro como el que tuve la suerte de conocer hace unos días. Algunas personas muy racionales no se explican cómo hay gente que pueden desear vivir con un perro. Piensan en las incomodidades materiales que conlleva, en las posibles ataduras. Esas personas más pragmáticas no entienden que lo que algunos sentimos por estos seres superiores va más allá de la razón, de la inteligencia, de todo lo posible y lo imposible

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