Madrid se rinde ante el embrujo de Patti Smith

Patti Smith en La Riviera. Foto de © Curro Cañete

Patti Smith en La Riviera. 15/noviembre/2012. Foto de © Curro Cañete

Que Patti Smith es una maga lo saben los que en los setenta creyeron en la irreverencia del punk y los que la siguen desde hace cuarenta años; los jóvenes que la descubren por una canción suya que suena de repente y quedan atrapados sin solución; los que leímos su libro ‘Éramos unos niños’ y nos sacudimos ante la intensidad poética de una historia tan bonita y tan triste (¡está escribiendo la segunda parte!). Que es una maga lo saben también quienes, como le sucedió a la periodista Susana Hidalgo, fueron a la manifestación del 14-N y se la encontraron, como si de una aparición mariana se tratase, como una más y no encerrada en un teatro. Y desde luego saben que es una maga las 1.500 personas (más o menos) que llenaron anoche la madrileña sala La Riviera, donde ofreció un concierto inmenso y transformador. Patti Smith presentaba su nuevo disco, ‘Banga’, y sólo le hizo falta salir al escenario y saludar, puntualísima (21.30) para que la gente comenzara a emocionarse, una emoción que fue cobrando intensidad cuando cantó la primera canción (de las más bonita del nuevo disco, ‘April Fool’) y que terminó en explosión con la última, ‘People have the power’, ese clásico pattismithiano contra la pereza. Qué inyección de energía.

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Patti Smith durante el concierto. Foto de © Curro Cañete

Patti Smith durante el concierto. Foto de © Curro Cañete

“Lo de ayer -por la manifestación del 14-M- fue muy hermoso. Me llevo muy buen recuerdo de Madrid: Ver a tantísima gente, de forma individual, protestando contra las injusticias, fue bonito. Entre todos se pueden cambiar las cosas”, dijo Patti, antes de que la gente cantara con ella, a toda voz esa canción con mensaje (¡PEOPLE HAVE THE POWER¡,¡PEOPLE HAVE THE POWER!). Ese fue el final euforizante, pero antes la mítica roquera tuvo palabras para defender a la naturaleza (“si no la cuidamos, ella nos destruirá a nosotros”, y cantó ‘Fuji-San’, que homenajea a las víctimas del terremoto de Japón en 2011), para defender a los animales (¿no es una defensa que se pusiera a ladrar poéticamente, animando a hacerlo al público, cuando cantó ‘Banga’, cuyo nombre es un homenaje al perro de la novela ‘El maestro y la margarita’?) y para reivindicar el amor verdadero (“estamos tristes y estamos en unos momentos difíciles, pero debemos querernos como hermanos”, dijo).

Con Lenny Kaye -guitarra-, Tony Shanahan (bajo y piano), Jay Dee Daugherty (batería) y Jackson Smith (guitarra y.. ¡su hijo!) Foto: Curro Cañete

Con Lenny Kaye -guitarra-, Tony Shanahan (bajo y piano), Jay Dee Daugherty (batería) y Jackson Smith (guitarra y.. ¡su hijo!) Foto: Curro Cañete

También recordó ese día en el que estaba ella en el Teatro Español de Madrid, ofreciendo un recital, hace dos veranos, cuando se enteró de la muerte de Amy Winehouse. Aquel día le recitó improvisadamente un poema de Lope de Vega, ayer cantó ‘This is the girl’ (…who yearned to be heard’) y todo el mundo recordó a la pobre Amy. Luego le dedicó a Roberto Bolaño cuando le dedicó ‘Dream of life’. Fueron dos momentos muy bonitos, casi íntimos, de un concierto que también tuvo muchos momentos divertidos, como cuando cantó (en segundo lugar) la estupenda ‘Redondo Beach’, uno de sus clásicos desde el mítico ‘Horses’, o cuando le cantó cumpleaños feliz a una persona del público.

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La Riviera, hasta los topes. © Curro Cañete

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La Riviera, hasta los topes. © Curro Cañete

© Curro Cañete

© Curro Cañete

© Curro Cañete

© Curro Cañete

“We love you Patti”, dijo alguien del público, y ella respondió: “Yo os amo todo”. Risas y aplausos y risas en la diva, porque Patti Smith escupe a veces sobre el escenario (¡va en serio!), levita, se pone furiosísima, se transfigura por momentos como si estuviera poseída por la música (probablemente lo esté), hace cosas rarísimas con las manos, pero también mira mucho al público y le sonríe tiernamente.

© Curro Cañete

© Curro Cañete

Antes de ese intercambio amoroso ya se había vivido uno de los momentos de mayor entrega en el concierto, cuando cantó ‘Because the night’, su canción más conocida, y después, cuando cantó la mítica ‘Gloria’, y la gente levantó las manos y empezó a saltar y a bailar y a cantar. La gente (de toda clase, edad y condición) estaba tan entregada ante su embrujo que cuando recitaba un poema y casi nadie entendía más que una palabra o dos allí no bajó el nivel de intensidad (porque, como todo el mundo sabe, en España poca gente habla inglés, salvo las nuevas generaciones, que no conocen a Patti Smith… “tío, qué dices, que yo tengo 20 y estoy aquí, ¡soy fan!”, podrían protestar si leyeran esta crónica algunas asistentes). Y es que, siendo francos, ver a esa mujer recitando poesía, como poseída por sabe dios qué divinidad, es ya un espectáculo en sí mismo. Un espectáculo hermoso y consolador.

Las camisetas Patti Smith arrasaron cuando terminó el concierto. En la calle, una vendedora ambulante vendía imitaciones. Foto: Curro Cañete

Las camisetas Patti Smith arrasaron cuando terminó el concierto. En la calle, una vendedora ambulante vendía imitaciones. Foto: Curro Cañete

(Crónica publicada en Vanity Fair el 16 de noviembre de 2012)