Los verdaderos amigos

“Una de las más bellas cualidades de la amistad es entender y ser entendido”

Mi amiga Alanis y yo, en Le Pain Quetidien de la calle Fuencarral, en Madrid.

Mi amiga Alanis y yo, en Le Pain Quetidien de la calle Fuencarral, en Madrid.

Desde hace algún tiempo mido más el tiempo que paso con mis amistades por la calidad que por la cantidad. En este momento de mi vida, con tanto trabajo, volcado y comprometido totalmente con mi consulta y mis clientes de coaching (cada uno con su historia, con sus objetivos y sus conflictos internos, sus hábitos y sus propias limitaciones mentales y bloqueos, y pensad que tengo clientes en América Latina, con los que trabajo por Skype) y en mis proyectos y mis propósitos (escribir, mi familia, mis viajes, mi visión, el deporte, la alimentación, mantener el orden en mi vida y seguir trabajando en mis dificultades y en mantener en la medida de lo posible un estado de ánimo positivo para seguir gozando de esta aventura), no dispongo de mucho tiempo libre. Algunos de vosotros/as me escribís para pedirme consejo sobre tal o cual cosa (mails y mensajes que leo con muchísimo interés), y algunas personas me piden que si podemos tomar un café. Pero realmente no es que no me guste tomar un café con alguien a quien aún no conozco, sino que he tenido que fijar mis prioridades para poder mantener el orden y caminar hacia la vida que yo quiero. Por eso, mido más el tiempo que paso con mis amistades por la calidad que por la cantidad. Trato de ver a mis amigos una vez al mes, pero no siempre es posible. Hay amistades a la que uno solo ve de cuando en cuando, una vez al trimestre, pero que son auténticas, como la que mantengo con mi amiga Alanis, con la que tomé esta semana un delicioso desayuno. La amistad auténtica existe cuando, tal y como yo lo veo, puedes expresar lo que sientes, lo que piensas, sin miedo a que el otro te juzgue, te condene o te critique. Pero mucha gente no entiende que se puede condenar a alguien simplemente cambiando el gesto de la cara. Con mi amiga Alanis no hay jucios ni condenas, ni siquiera sutiles. Ella no se comprende mis excentricidades y yo la suyas. Y el otro día me dio un montón de buenísimas noticias. Alanis compagina su trabajo con otros de cámara: si alguien alguna vez necesita un vídeo, que alguien grabe su conferencia, o quiere algo más artístico, podéis contactarla por si tiene disponibilidad. Se la rifan porque es de las mejores. Y ahora os deseo un feliz sábado. Mañana tengo una GRAN SORPRESA que compartir con todos vosotros. Qué emoción. C.