Lector de ‘Una nueva felicidad’ en el metro

¡Gracias Belén!

¡Gracias Belén!

Me contó la escritora Carmen Amoraga que una vez ella iba en el metro y se encontró con alguien que leía uno de sus libros. Me dijo que se debatió entre decirle o no decirle: “Ese libro lo he escrito yo”. No estoy seguro de qué hizo Carmen al final, pero sí sé que desde que se publicó Una nueva felicidad cojo más el metro. En realidad yo voy caminando casi siempre: vivo en centro, trabajo en el centro, escribo en el centro, voy al gimnasio en el centro, voy a correr en el centro, tengo consulta de coaching en el centro, mis amigos se mueven por el centro, salimos por el centro, vamos a cenar por el centro, tomamos té por el centro. Pero reconozco que de cuando en cuando cojo el metro y observo todos los lectores de libros, menos de un tercio, porque los demás están enganchados a los móviles y al wasap. Tengo de antemano el firme propósito de enfrentarme a a vergüenza y si me sucede lo mismo que a Carmen Amoraga decirle al lector o lectora: “Ese libro lo he escrito yo”. Si aún soy más osado le preguntaré si quiere que nos hagamos una foto, y como la gente que encuentro por todas partes es amable me dirá que sí, que claro que sí, y sonreirá, y luego le contará a su novio, o a su novia, o a su madre, o a su compañero de piso: “¡Mira lo que me ha pasado!”. De momento eso no ha ocurrido. Pero tengo amigas generosas. Y hoy la gran Belén Bermejo @belenbermejo con la que compartí una vez un momento realmente mágico, me ha sorprendido con esta foto y este texto en Twitter. Y con esta buena noticia (y mucho frío) comienza este miércoles. ¡Feliz día a todos!