Las aventuras de Colette

Las aventuras de Colette

Las aventuras de Colette

Hola, soy Colette, la gata de Curro

Ay, por favor, qué divertido fue lo que pasó ayer en esta casa y qué bien nos lo pasamos con lo de la colada…. Curro llegó tardísimo a casa después de la universidad, a eso de las diez de la noche, hablando de Aristóteles y de ética, de J. S. Mill y de Kant, que eso fue lo más gracioso, cuando habló de Kant y dijo que a éste lo que le importaba era el deber y no la felicidad del hombre. Fue gracioso porque eso es imposible, absolutamente imposible, cómo no le va a importar a un ser humano la felicidad. O mi pobre Curro no se enteró de nada o el Kant ese estaba un poco loco. Y encima dice Curro que uno de esos filósofos dijo que los animales no podemos ser felices y eso sí que no, porque todos los animales somos felices, todos, salvo que nos lo impidan los humanos, como les pasa a los gatos del Retiro, que me han contado que algunas personas les tiran piedras y les hacen trastadas.

Claro que yo ese problema no lo tengo porque Curro me cuida más bien y es más bueno… Eso sí, está un poco loquito, pero no como Kant, ¿eh? Digo en el buen sentido.
Quizá os parezca raro que se pueda estar loco en el buen sentido, pero eso mismo dijo el otro día Ángel, que es el profesor que más le está gustando a Curro de todos. Sonriente, buena persona, sabio y dispuesto a saltarse las normas en cualquier momento.
Pero bueno, a lo que iba, lo de la colada… Que Curro llegó a casa todo tarde, soltó la mochila en una silla del salón y se puso a tender… tenía toda la ropa el pobre en la lavadora, pero no imagináis qué colada. Como yo le digo, pero no metas tanto en la lavadora, hazlo por partes, como tu madre… bueno, pues se pone a tender en el patio con los auriculares puestos y de repente que me ve por el otro lado, por la ventana del pasillo, que estaba abierta…. A mí me gusta mirarle mientras tiende, pero él se pegó un susto que no os podéis imaginar y me dijo, “Colette, baja de ahí”, superserio, se creía que me iba a caer al patio, y mira que se lo tengo dicho, que yo no me caigo. Desobedecí, dejó la colada, vino hacia mí, me fui, se fue a la colada, me asomé otra vez, y así un montón de veces… igual contado no suena divertido pero de verdad que lo fue ja ja

Y nada más por hoy, son las 7.20 de la mañana, pero la foto me la hizo el otro día. Voy a aprovechar un poco porque Curro se va ya a la universidad, que hoy tienen polideportivo durante 12 horas y se va a llevar cojines, manta, varios pares de calcetines, yo no sé qué diablos van a hacer, pero bueno, ya me contará.

Os quiero. No hagáis caso a Kant y sed felices hoy sábado.

Un maullido y hasta la semana que viene!

Colette