Meik Wiking: “Pasar tiempo junto a la gente que quieres da felicidad a todo el mundo”

Curro Cañete entrevistando a Meik Wiking, autor de 'Hygge' (libros Cúpula)

En Dinamarca suelen salir del trabajo a las 16 horas, tal vez a las 17h quienes apuran más. Tienen tiempo para compartir, para disfrutar, para cocinar una deliciosa comida, leer un libro y para estar con los hijos y los amigos. Tal vez se nos pueda pegar algo de ellos. Hygge, la maravillosa propuesta danesa de felicidad basada en las pequeñas cosas, acaba de llegar a nuestro país en forma de libro de Meik Wiking, un hombre apuesto y simpático que dirige el Instituto de Investigación sobre la Felicidad en Copenhague. Quedé con él para descubrir por qué los daneses son mucho más felices que en muchas otras partes del mundo. “La luz adecuada, la ropa, la comida deliciosa, planear una cena o buscar un rincón con encanto en tu casa” son algunas de las propuestas Hygge.

Curro Cañete entrevistando a Meik Wiking, autor de 'Hygge' (libros Cúpula)

Curro Cañete entrevistando a Meik Wiking, autor de ‘Hygge’ (libros Cúpula)

¿Cómo ha sido tu proceso de crecimiento personal hasta llegar al lugar en el que estás ahora?

En primer lugar, estuve viendo qué sucedía globalmente con la felicidad. No solo se puede medir el crecimiento económico, también hay distintos gobiernos que utilizan métodos para medir la felicidad. Y yo creía que tenía que haber alguien en Dinamarca que se ocupara de estas cosas. El segundo elemento es más personal: tengo un amigo que murió de cáncer con cuarenta años. Yo tenía treinta y tres años y pensé: si me quedaran unos años por vivir, ¿cómo querría utilizar mi tiempo? Eso fue hace cinco. Y tomé la decisión de centrarme en el estudio del bienestar y la calidad de vida.

¿Crees que es posible mantenerse la mayor parte del tiempo contento? Y si es posible, ¿cómo conseguirlo?

Probablemente no es posible estar superfeliz todo el tiempo. Cada vida tiene felicidad y desdicha, porque la desdicha es una parte natural de la vida. Tenemos pérdidas, nos ocurren desgracias, etcétera. Lo importante es que sepamos que hay malos tiempos y buenos tiempos. Algunos de nuestros problemas se basan en que siempre nos estamos creando nuevas necesidades. Tenemos un trabajo, pero queremos promocionarnos. Tenemos esto, pero queremos lo otro. Siempre queremos tener más.

¿Tienes algún truco que apliques en tu vida personal en los días malos para venirte arriba?

Te voy a poner un ejemplo. El 9 de noviembre me desperté en París a las cinco de la mañana porque evacuaron nuestro hotel. Tuvimos que ir a la calle. Luego pudimos volver y dije, bueno, voy a empezar a trabajar. Y de repente me di cuenta que el día anterior me había dejado el ordenador en el avión. Tenía un capítulo entero de mi nuevo libro. Era 9 de noviembre y dije, voy a ver los resultados de las elecciones, y vi que había ganado Trump. No era una mañana feliz precisamente: estaba cansado, había perdido mi ordenador, Trump iba a ser presidente… pero me di cuenta que al menos dos de las tres cosas no iban a ser iguales en menos de seis meses. En ese momento estaba enfadado, frustrado, pero si logro mirar con un poco de distancia lo que me sucede veo que mi vida en general está bien. Mirando las cosas con distancia podemos ver mejor las cosas.

 

Hygge, la felicidad de las pequeñas cosas.

Hygge, la felicidad de las pequeñas cosas. © Curro Cañete

Me has dicho antes que la felicidad es complicada. Si la vida en realidad es muy sencilla y somos nosotros los que la complicamos, ¿por qué tiene que ser complicada?

He dicho que la felicidad es un fenómeno complicado. Igual que la economía es un fenómeno complicado. Es complejo porque hay distintas cosas que llamamos felicidad. Hay días que tienes muchas emociones positivas y otros que no, esa es la parte complicada. Y es complicado porque hay muchos factores que influyen en la felicidad: tu edad, tu genética, tus relaciones personales, en qué usas tu tiempo, la política de tu país… De la misma manera que hay muchos factores que influyen en tu salud: el alcohol, el tabaco… Yo creo que uno de los indicadores más fiables para medir la felicidad es la satisfacción que uno tiene respecto a sus relaciones personales.

Me gustaría saber tu opinión sobre la búsqueda del placer como manera para sentirse bien.

Hay dos escuelas fundamentalmente sobre la felicidad: la hedonista, donde la felicidad se basa en el placer o en la ausencia de dolor, y otra escuela, la aristotélica, que se basa en otra percepción: la felicidad se basa en tener un sentido en tu vida. Tener una vida plena. En el Instituto de la Felicidad nos debatimos entre estos dos polos: todos buscamos placeres pero tenemos un sentido más global de la vida. Buscamos un propósito, un sentido de plenitud. Creo que hay mucha felicidad en las pequeñas cosas. Por eso se ha traducido mi libro en tantos idiomas y está teniendo éxito. Algunos de esos factores, como pasar tiempo junto a la gente que quieres, procuran felicidad a todo el mundo. A veces creemos que somos diferentes por pertenecer a distintos países, pero ante todo somos seres humanos y las cosas que nos unen son más que la que nos diferencian.

Entonces, ¿cuál es el secreto de la felicidad?

De lo que se trata es de ser conscientemente consciente. Podemos introducir pequeños elementos hedonistas todos los días. No en ese sentido americano de acumular muchas cosas, sino pasar buenos momentos todos los días. Es bueno centrarnos en todos los días, porque nuestra vida consiste en lo cotidiano. Es bueno centrarse en mejorar el día a día.

Tu opinión sobre el consumo, las compras…

Yo creo que la felicidad está fuera de las cosas. Claro que la economía es importante para la felicidad, pero cuando uno llega a cierto nivel de vida cien euros no tienen nada que ver con tu felicidad. Si eres pobre y tienes hambre, cien euros es muy importante. Pero cubiertas esas necesidades básicas la felicidad se basa más en otro tipo de cosas, en las relaciones, en el sentido de plenitud…

 

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Y ADEMÁS… Un adelanto del libro. Manifiesto Hyggie.

1. Ambiente. Apaga las luces.
2. Presencia. Disfruta del aquí y ahora (apaga el móvil).
3. Placer. Café, chocolate, galletas…
4. Igualdad. “Nosotros” por encima del yo. Comparte las tareas y el tiempo de disfrute. Nadie es el centro de atención ni domina la conversación durante largos ratos.
5. Gratitud. Agradece lo que tienes. Este podría ser el mejor momento.
6. Armonía. No estamos compitiendo. Te queremos tal como eres. No hace falta que presumas de logros.
7. Comodidad. Ponte cómodo. Desconecta. Lo que hay que hacer ahora es relajarse.
8. Tregua. Nada de agobios. Ya hablaremos de política otro día.
9. Unión. Construye relaciones e historias.
10. Refugio. Esta es tu tribu. Este es un remanso de paz y seguridad.