En el emotivo concierto de Miguel Poveda en el Festival de Pedralbes

Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde.
Como todos los jóvenes yo vine a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería y marcharme entre aplausos.

Gil de Biedma

Hola:

Escribo esta nota desde el Princesa Sofía, el mismo hotelazo en el que nos alojan cada año a los privilegiados invitados de la cena del Premio Planeta que, como sabéis, tiene lugar el 15 de octubre (Santa Teresa) en la Ciudad Condal.

Yo soy ese privilegiado que viaja a Barcelona de cuando en cuando, siempre para cosas buenas, como ayer, que me vi en los MARAVILLOSOS Jardines de Pedralbes con mi querido amigo Toni Gutiérrez, poniéndonos al día en el reservado VIP previo al concierto.

En los Jardines de Pedralbes

En los Jardines de Pedralbes. © Curro Cañete

Toni tenía más novedades que yo. Normalmente los dos tenemos muchas novedades, pero ahora yo no tenía. Se lo dije: “Toni, no tengo novedades, pero tendré pronto”. Toni se quedó muy serio, me miró, entornó los ojos, guardó silencio. No se lo podía creer. Y me contó cómo ha sido el ir y venir de su vida en estos dos últimos meses, se sacó de la manga dos sorpresas, dos, y yo me puse muy contento.

Curro Cañete y Toni Gutiérrez, pre concierto.

Curro Cañete y Toni Gutiérrez, pre concierto.

En el reservado comimos chocolate con aceite, que es algo tipiquísimo según Toni y que nos lo preparó un señor muy amable y divertido (¡hay foto!) y nos tomamos una cerveza Alhambra Reserva 1925, que sin lugar a dudas es mi cerveza favorita, no sólo porque es de calidad y realmente está buenísima (“yo no soy de tomar cerveza, pero esta me gusta mucho”) sino porque descubre artistas, valora lo artesanal y organiza conciertos cada dos por tres, como el de anoche.

El señor del chocolate

El señor del chocolate

El de anoche fue el primer concierto de Miguel Poveda que yo veía en mi vida. Estábamos tan a gusto al aire libre (sé que no me vais a creer en Madrid, pero hacía un poco de FRÍO), entre palmeras y pinos, y sobre nosotros brillaban las estrellas mientras del cantante salía esa voz prodigiosa que tiene, que demostraba que no pudo venir a este mundo para un cometido más claro que no fuese cantar.

publico

poveda

En los Jardines de Pedralbes

En los Jardines de Pedralbes

Miguel Poveda

Miguel Poveda

Hacía mucho tiempo que no veía disfrutar tanto a un cantante en un concierto. Miguel Poveda disfrutó cada segundo, desde el principio hasta el final, y era verdad lo que dijo, que por él hubiera estado cantando hasta las cuatro de la madrugada. En el público no había una sola silla vacía y creo que consiguió lo que quería: que cada persona que había viviera al menos un instante emocionante, un momento en el que se olvidara de los problemas del mundo.

Nos sorprendió con Serrat de pronto, que apareció al escenario con su sonrisa y juntos cantaron El meu carrer. Yo me acordé de mi amiga Inés, que adora Serrat.

Y terminó con esos hermosos versos de Gil de Biedma, que fue, en mi modesta opinión, uno de los momentos más bonitos del concierto.

Y eso es lo que os cuento por hoy, desde la planta 9 del Princesa Sofía, sentadito en mi escritorio. Me giro y veo Barcelona en miniatura. Hace un sol de justicia. Me temo que hoy no pasaremos frío.

Gracias a todos, como siempre.

Buen finde y hasta el lunes!

Curro