El para qué de la tristeza

Inside-Out

Amiga A le puso un 5, amiga B un 8, amiga C un 6, yo le puse un 5,5. Le pusimos nota a ‘Inside out’ (Del revés) mientras tomábamos una hamburguesa deliciosa en Ribs, más o menos una hora después de verla en los Cines Acteón de Montera, esa calle que contiene un mundo entero, desde hombres que la cruzan con chaqueta y corbata a guiris que buscan el Oso y el Madroño o jóvenes modernos que van hacia la Gran Vía a ver tiendas, dispuestos a todo, o madres con hijos que pasean el carrito de lo más contentas, mirando el cielo y preguntándose si sus niños queridos serán hombres o mujeres de provecho, ojalá lo sean, se dicen, o prostitutas, porque todo el mundo sabe que en la calle Montera nadie ha podido hacer nada por sacar de la vista las prostitutas, que son muchísimas y de todas las edades, y que van a comer una hamburguesa de oferta al McDonals de la esquina, que abre 24 horas y que es el McDonals que reúne más gente diferente de toda la geografía española.

“Pero todavía no hemos comentado nada de la película”, dijo una de mis amigas, y era verdad, habíamos hablado de muchas cosas, habíamos reído, habíamos compartido, la hamburguesa se acababa y nadie había dicho nada de la película. A una de mis amigas le gustó mucho, a las otras dos les gustó pero no tanto.

A mí me hubiera gustado ponerle un 8, pero esto es lo que hay. Ojo, no digo que no me gustara: es sólo que me esperaba algo más, y sin embargo, aunque esperaba algo más, lo cierto es que creo que es una película divertida y amable y que al mismo tiempo informa y contiene sabios mensajes, lo cual ya la convierte en recomendable, pues de otro modo no estaría aquí hablando de ella, ya que en esta página sólo hablo de lo que me gusta, lo que no me gusta directamente lo paso por alto. Al fin y al cabo, ya hay bastante gente haciendo esa labor de detectar todo lo malo para propagarlo.

La tristeza no es mala, la tristeza es IMPORTANTE, y todo el que rehúye de su propia tristeza está rehuyendo de sí mismo, de una parte de sí, de algo que puede enseñarle más cosas de las que imagina.

Yo gracias a la tristeza he aprendido lo que no se sabe, y aún hoy, después de varios años atreviéndome a mirarla con lupa, desde abajo, desde arriba, desde un lado, desde el otro, y hurgando por sus escondrijos, y mirando, y aprendiendo y preguntándome por qué, qué ha pasado, qué he hecho, por qué lo he hecho, qué es lo que provocaron las heridas, a veces estoy triste, lo cual no quiere decir que no trate de ser amable conmigo mismo en esos días bajos en los que no alcanzo a comprender determinadas situaciones o comportamientos.

La película habla de eso, entre otras cosas. Habla de la complejidad enorme del ser humano, y de todas las cosas que pasan en nuestra cabeza que escapan de nuestro entendimiento, la complejidad enorme de la mente que a veces olvidamos y que no está sólo en nosotros, también en los demás, lo cual podría animarnos a ser más compasivos con las personas que tenemos cerca y que no se comportan como nos gustaría.

Y eso os cuento hoy.

¿Alguien ha visto la película y quiere opinar? Deseando escuchar vuestras opiniones.

¡¡¡¡Buen jueves!!!!

Curro Cañete