Día 11. El estanque grande

Hola. Escribo esta nota en el McDonals de la Gran Vía a las 8h. Abre las 24 horas. Recuerdo que la primera vez que fui a Londres, con mi amigo Javi Hueso, nos quedamos asombrados de que el McDonals abriera 24 horas. ¿Cómo podía suceder algo así? Ahora ha llegado ese horario insensato bien cerca de mi casa. En el McDonals, a estas horas, se mezclan los borrachos que vienen de juerga y quieren zamparse una bic mac y los que madrugan para trabajar. Yo he madrugado y estoy desayunando: café con leche de soja, tostadas con aceite y tomate. Y escribo, tratando de analizar lo que ha ido sucediendo en estos días desde que se publicó el libro. Todo va bien, la recepción ha sido buenísima, se ha agotado en muchos sitios, lo está descubriendo mucha gente que no me conocía e incluso el librero de la Casa del Libro de la Gran Vía ya sabe quién soy (lo que no sabe es que la Casa del Libro sale en la novela). Todo va muy bien, decía, pero, aquí y ahora, es una aventura a medio hacer. No sé qué pasará con todo esto. No saber está bien, no digo que no. Confío. Una persona me pidió que le diera algún consejo porque, según decía, yo lo estaba haciendo muy bien. Negué con la cabeza: no hay consejo que dar. Lo único que hago es darle al libro, de aquí al 22 de noviembre, lo que el libro me va pidiendo, como he hecho en los últimos cinco años y medio. El camino no es mental: tiene más que ver con la intuición, con la sensación sutil, pero evidente, que a veces uno puede reconocer desde su corazón.

Fotografía del estanque grande, Parque del Retiro, Madrid. © Curro Cañete Leyva

Fotografía del estanque grande, Parque del Retiro, Madrid. © Curro Cañete Leyva

Siento mucha gratitud por muchas personas que nos están apoyando, lectores, amigos, mensajes recibidos… y los que no, también está bien. El libro también va de eso: no hagamos reproches, ni siquiera internos, y aprendamos a vivir sin expectativas, que no es lo mismo que sin ilusión. Me decía un amigo ayer que una vez quedó con un chico que le dijo: “Yo soy muy maduro”. Qué pereza. Yo no soy maduro ni voy a serlo nunca, yo me quedo en aprendiz, un aprendiz dispuesto a no perder nunca la inocencia, que no es lo mismo que ser tonto ni nada de eso. Hay gente que dice: “Yo ya lo sé”. ¿El qué sabes tú? No sabemos nada, en realidad, pues la vida nos sorprende a cada paso, y lo que ayer pensábamos que era verdadero tal vez hoy sea falso. Yo me conformo con no dejarme llevar por prejuicios y por aferrarme a una de las frases que salen a final del libro, sobre el qué dirán: “Siempre da un…***” (censurado: prefiero que lo leáis en el libro).

Estoy dispuesto a escribir más libros, pero el precio que he pagado ha sido alto y tiene que compensar. Este me ha compensado, por supuesto, pero hablo de cara al futuro. Algunos escritores dicen: quiero escribir libros. Algunos artistas dicen: quiero ser artista. Y yo siempre les pregunto: ¿Estás dispuesto a pagar el precio que hay que pagar por ello?, ¿qué estás dispuesto a hacer por tu arte y qué no?, ¿sabes cuál es el precio que ha pagado ese que dices que lo ha conseguido, al que a veces incluso podemos criticar, acusándole de que ha tenido las cosas fáciles?

Yo no quiero hacer libros como rosquillas, como el que hace roscos de Navidad, con el objetivo de vender. Lo respeto mucho, no juzgo, me parece digno, pero de verdad que no quiero, no es mi sueño, nunca he soñado con ser escritor para eso. Me lo dijo Estrella la última vez que quedamos: “¿De verdad te compensa?” Estaré muy atento a las señales, las mismas señales de las que habla el libro y que me han dado pistas importantes en los últimos tiempos. Ayer hice una meditación que me pasó A., muy buena, guiada, que me dejó muy tranquilo, como cuando el protagonista de la historia va al estanque grande y aprende los secretos del silencio. Unos secretos te llevan a otros, ¿a que sí? La vida avanza siempre, y lo mejor es que pongamos de nuestra parte para avanzar con ella. Ahora me he dejado el móvil en casa, hasta el medio día, para poder centrarme en unos textos que tengo que escribir y enviar, y unos e-mails que tengo que responder. Gracias a todos.