De Madrid al cielo en la Azotea del Círculo

En plena crisis, hay gente que arriesga. La periodista Cristina Lasvignes, su marido José Manuel García, el chef Javier Muñoz-Calero y su hermana Marta han unido ideas, esfuerzos y dinero para hacer realidad el sueño de muchos madrileños: que la terraza del Círculo de Bellas Artes esté abierta ‘Non-Stop’. Anoche asistimos al fiestón de inauguración de este proyecto gastrocultural.

Las mejores vistas del centro de Madrid

“Nos han dicho que se ha acabado la comida, yo es que no lo entiendo, porque si nos iban a enseñar la comida de tan prestigioso chef y son sólo las 21:30 y ya no hay nada, ¿de qué? La verdad es que estoy muerta de hambre”, decía en el evento una invitada, temporalmente decepcionada. Porque las bandejas con brochetas de ternera con mostaza, los mini hot dogs, los nidos de langostino y mango, los espetos de lomo, el tartare de salmón, los canapés de pato, etcétera, etcétera, que ya habían saciado el apetito de los invitados más puntuales (el acto empezó a las 20h), volvieron a salir al rato casi interminablemente, de modo que ni el invitado más despistado pudiera pasar hambre. Cómo sonreía entonces esa misma invitada. Y qué rico estaba todo. ¡Vivan las recenas!

La comida era del chef Javier Muñoz-Calero, un buen hombre con 34 años, tres hijos y mucha experiencia en viajes y restaurantes que me explicó el truco para hacer cualquier cosa, una tortilla, lo que sea, y luego me contó que el menú está inspirado en “la cocina callejera de todo el mundo, para acentuar el carácter multicultural del espacio”. “Nos hemos inspirado en la filosofía del mercado callejero -decía Javier, que salió de la cocina para atendernos-, es decir, esa comida que normalmente se compra en un vendedor ambulante, ya sea en un chiringuito, en un foodtruck o en un tenderete improvisado. Este tipo de comida es comida rápida y se come con los dedos. Nuestra carta está compuesta con platos con influencias de todo el mundo, una propuesta urbana, de ciudad, que es perfecta para tomar con estas espectaculares vistas”.

Vistas nocturnas

Lo de las espectaculares vistas es rigurosamente cierto. Quien esto escribe conoce todas las terrazas del centro y por ejemplo la del Hotel Ada Palace, que está abierta al público y es fantástica, de las mejores, ni siquiera se acerca a las de esta azotea que alegra la vista y el eleva el ánimo (va en serio: es un antídoto contra el mal humor) y que, a partir de ahora, estará abierta en un ‘non stop’ (desde las ocho de la mañana hasta la madrugada) para que usted pueda desayunar contemplando Madrid, o tomar el aperitivo, o comer o merendar o tomar una copa o… “muchas más cosas -decía luego Cristina Lasvignes, en un momento en el que pudimos rescatarla de los 900 amig@s que querían felicitarla- Es que no lo hemos concebido como la típica terraza de copas, no. Se trata de un proyecto gastrocultural en el que se puede comer y tomar copas, sí, pero también habrá conciertos, se verán películas, todo tipo de vídeos, performance, y sí, claro, habrá actos culturales, y actos privados, ¡de todo tipo! Y no, los precios no son caros. No hemos querido que sean caros, como sí lo son en otras conocidas terrazas”

El diseñador Modesto Lomba

Más vistas

La actriz Bárbara Muñoz junto a unos amigos.

Gin Tonic para todos

 

Las actrices Elia Galera y Marta Hazas, el actor Javier Veiga y unos amigos.

Cristina sonreía espléndidamente, y hablaba como debería hablar todo el que se embarca en un proyecto: como si fuera el más importante de su vida. “Claro. Es un reto muy importante para mí, pues yo no había hecho nada parecido. ¿Que no funciona? Creo que sí va a funcionar, pero si no funciona, pues lo habremos intentado. E iremos a otra cosa. ¿Que si echo de menos la tele? Bueno, yo sigo haciendo radio. Y sí, puede que vuelva a la tele, pero quizás con otro tipo de programa distinto al que hacía antes”. Chica lista.

La increíble periodista Cristina Lasvignes: emprendedora, guapa y generosa

Si funciona o no funciona, ya lo veremos (yo creo que sí), pero lo que está claro es que ayer por la noche el proyecto funcionó, desde luego que funcionó. Funcionó la barra libre, pues pidieras lo que pidieras sabía a gloria desde ese lugar tan alto; funcionaron los Gin Tonics, tanto que dos invitados fantasearon con celebrar su futura boda en aquella azotea; funcionó la comida callejera del ‘Tartan Roof’, que así se llama el nuevo restaurante estacional de Muñoz-Calero (en otoño/invierno se llamará Tartan Lodge); funcionó la música (And sometimes I get nervous /When I see an open door / Close your eyes, clear your heart /Cut the cord) y funcionó más que nunca el famoso dicho popular, que cobró todo su significado en la carilla de felicidad de los invitados: de Madrid al cielo.

El gran chef Javier Muñoz Calero. Nadie pasará hambre en esta fiesta.