Chus Lampreave: “El cariño del público me da mucha alegría”

¿Interesa o no interesa una actriz de 81 años, musa de nuestros mejores directores, protagonista de tantos personajes inolvidables? Parece que sí, según se comprobó hace dos días en San Sebastián, donde Chus Lampreave arrasó en abrazos, saludos, felicitaciones, fotos de fans y solicitud de entrevistas. “Fue la diva del Festival”, decía ayer Sofía Pedroche, de Zenit, y ahí es cuando esta maravillosa mujer intervino dulcemente: “No exageres, no exageres… pero sí, recibí mucho cariño… ¿Sabes? El cariño del público a mí me sorprende, pero me encanta. Me da mucha alegría. Y no, no me importa que me paren por la calle, ¿cómo me va a importar? Cada persona que lo hace me da una alegría distinta”.

Chus Lampreave y Curro Cañete, en un momento de la entrevista.

Chus Lampreave y Curro Cañete, en un momento de la entrevista.

Chus Lampreave presenta estos días ‘El artista y la modelo’, la estupenda película que su adorado Fernando Trueba estrena mañana viernes, un filme que elogia la belleza, el arte, el trabajo artesano y el lado humilde del trabajo cotidiano, además de algo tan raro en estos tiempos como es la capacidad de pararnos a mirar algo bonito. “En eso estoy muy de acuerdo –me decía Chus Lampreave ayer, en el Hotel Palace de Madrid, por donde apareció tan contentilla, puntualísima, para esta entrevista-. Hoy en día no nos paramos a mirar. Creo que es porque sin querer nos vamos metiendo en cosas y más cosas… Yo alcanzo a algunas y otras no. Tengo correo electrónico, pero Twitter no. Me han dicho que se está hablando de mí en Twitter. ¿Tú crees que me lo podrías mandar por correo electrónico? Le voy a decir a mi hijo que me lo mande. El caso es que yo no alcanzo a un montón de cosas que pasan ahora. Los adelantos van como muy rápido, ¿no? En ese sentido antes vivíamos más tranquilos. Porque a lo mejor ibas a un sitio y estabas unos días, o una temporadilla, y no tenías ni teléfono. No había posibles sorpresas. Y no pasaba nada porque no las hubiera y no te enteraras de nada. No estaba todo el mundo con el teléfono todo el rato, como ahora”

Chus Lampreave. © Curro Cañete

Chus Lampreave. © Curro Cañete

Dice Chus Lampreave que el papelito de la película de Trueba fue como un regalo, que en cuanto se leyó el guión supo que quería participar, pero que si no se lo hubiera leído también habría querido. “Porque yo con Trueba he rodado otras veces, primero con ‘Sé infiel y no mires con quién’, luego ‘El año de las luces’, que la pusieron ayer en la tele y me vi un poquito, más tarde ‘Belle Epoque’, que fue donde me dieron el Goya… y claro, es bonito volver a encontrarnos una temporada… porque el tiempo pasa, y a lo mejor uno se ve de vez en cuando con la gente que quiere, pero muy poco. Y verme con Trueba y toda la gente de su productora, volver a compartir días con amigos durante un rodaje es un gusto para mí. ¡Y lo pasamos tan bien y estuvimos tan a gusto! Y qué bien comíamos…”

Un gusto en realidad es entrevistar a esta mujer, protagoniza de algunas de las mejores secuencias del cine español. Porque, ¿existe alguien en el mundo que no haya reído, por ejemplo, con la portera ‘testiga de Jehová’ que quiere mentir y no puede de ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’, la madre cleptómana de Antonio Banderas en ‘Bajarse al moro’ o la monja que escribe libros sensacionalistas en ‘Entre tinieblas’? “En ésta era la primera vez que yo trabajaba con Almodóvar. Me había llamado antes, pero yo no pude, y me dijo: ‘Pues te seguiré llamando hasta que puedas’. El personaje de ‘Entre tinieblas’ ya sólo por cómo se llamaba, Sor Rata de Callejón, me gustó. Y sí, yo he tenido la suerte de estar en muchas películas que han destacado mucho, y casi todos los personajes tienen un atractivo muy grande para mí. Son bonitos, ¿verdad? Por cierto, tengo que ponerle un correo electrónico a Pedro Almodóvar, que no se me olvide, que me han dicho que uno de estos días es su cumpleaños. Y a Penélope [Cruz] otro. Nos queremos mucho, sobre todo después de que hicimos ‘Volver’, y por eso me dio tanta rabia no verla ayer en San Sebastián. Nos cruzamos. Pero hoy le voy a escribir, que ayer no me dio tiempo”.

Cuando le digo que Penélope, como tantos actores, se pronunció ayer muy preocupada por la situación actual de la cultura y las medidas del Gobierno, me dice: “Yo también estoy muy preocupada, claro. Y vivo el tiempo presente con inquietud. Porque aunque no estés en primera fila de la inquietud, la vives. Y con tanto que se habla yo ya no sé si las cosas están mil veces peor que hace un mes o qué va a pasar”.

Desde luego ella, al menos como actriz, conoce lo que son tiempos duros, pues cuando empezó no sólo había poco dinero, sino que ser mujer y ser actriz era un atrevimiento casi inadmisible. “Pero a mí nunca me ha resultado duro. Porque yo siempre lo he hecho como diciéndome ‘qué bonito es esto’, sin preocuparme con lo que vendría. Lo que pasa es que yo no quería ser actriz. Yo quería ser pintora. Y me arrepiento. De verdad, me arrepiento de no haber pintado. O de no haber pintado más”.

Efectivamente, lo de Chus y el cine fue una bendita casualidad. Ella cuenta que en el colegio hizo una vez una función en Navidad, “de soldado, tenía una sola frase y temblaba de miedo, ja, ja… Y ahora pongo igual de nerviosa, tanto como el primer día, porque eso de los nervios no se lo quita una como se quita un sombrero”. Como no tenía vocación de actriz, cuando terminó el el bachillerato estudió lo que sí le gustaba: pintura. “Estuve en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, aquí en Madrid, y cursé todos los años. Luego estuve pintando algunos años, pero un buen día me di cuenta que los tubos de pintura se habían secado, el pincel estaba también seco y cortaba casi como un cuchillo y comprendí que ya no pintaba. Y ya era actriz, lo cual es una maravilla, pero yo no tenía que haber dejado de lado la pintura. Lo que te digo: Me arrepiento. ¡Es verdad!”.

Cuando uno escucha el “me arrepiento” resulta enternecedor y cómico, porque lo dice muy, muy seria de pronto, con esos enormes ojos redondos mirándote fijamente, como si estuviera revelando algo muy importante. Y probablemente lo es. Quería pintar y no pintó mucho y eso le duele, pero a cambio a participado en más de treinta películas. Por casualidad. “Sí, por casualidad. Éramos un grupo de amigos y conocíamos a Jaime de Armiñán y un buen día empezamos a hacer cosas con él, cosas infantiles para la televisión, que entonces se hacían en directo, y nos reíamos mucho. Algunos ya tenían la vocación de actriz o actor, pero yo no. Yo lo hacía porque eran mis amigos, sin más. Luego ya empecé a hacer alguna otra cosita en televisión, y luego me llamó Berlanga, y dije que sí, y pim, pam, pum… Mira, ser actriz es una maravilla, pero yo nunca me lo creí. Seguía igual: si me llamaban otra vez, bien, y si no me llamaban, también bien. Y lo cierto es que pensaba que no me iban a llamar más, lo cual no me daba miedo. Pensaba, ‘esto se acaba aquí y no pasa nada’, pero no se acababa.”

Y no, no se acabó, pues aquí sigue tantos años después. Aunque sorprende que nunca haya hecho teatro. “No me han ofrecido teatro. Me ofrecieron después, hace poco, pero yo no tengo ya experiencia en teatro ni tengo nada. Entraría muy torpe al escenario, dando tropezones, así que no.”

Así que no, nada de teatro. De momento, sigue haciendo películas, algunas tan bellas estéticamente como esta última de Trueba. Su adorado Trueba, que casi al final de esta entrevista apareció de pronto, la abrazó, le dio un beso, bromeó con ella. Han trabajado juntos unas cinco veces, incluso en el vetado ‘El peor programa de la semana’. “¡Ja, ja, me encantaba el título del programa, era buenísimo!”, dijo Chus, y Fernando se echó a reír.

Trueba y Chus se pusieron a recordar anécdotas y parecían muy contentos. Desde luego ella lo está. Parece muy feliz, pero, ¿lo es? “No lo sé si soy feliz. En la vida pasan muchas cosas malas, pero se compensan con otras buenas. Yo creo que la vida es eso: una mezcla de cosas buenas y malas. Al menos la mía. Pero sí, en este momento estoy contenta, y con la película encantada”, me dijo, poco antes de sacar su cámara de fotos digital y pedirle a Sofía Pedroche que nos hiciera una foto.

Chus Lampreave y Claudia Cardinale, en una imagen de 'El artista y la modelo'

Chus Lampreave y Claudia Cardinale, en una imagen de ‘El artista y la modelo’

Me sobresalté, pues los personajes famosos nunca suelen pedirnos fotos a los periodistas. Pero ella sí. Luego me enseñó su testimonio gráfico de San Sebastián: se hizo fotos con periodistas que la entrevistaban, con los fans que la paraban, con los directores, con todo el mundo. “Claro, para no olvidarme de con quién estoy. En San Sebastián la gente fue tan cariñosa conmigo…” dijo, y es verdad: lo han contado muchos que estuvieron en el Festival. “Entonces, le digo a mi hijo que lo que salió en Twitter sobre mí no se puede mandar, ¿no? Ya lo comprendo…”

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¿Y lo próximo? “He hecho un capítulo de televisión para una serie que se llama ‘Fenómenos’. Ahora no tengo nada más, sólo lo que se les ocurra a los demás y a mí me guste. Sí, claro, yo quiero seguir trabajando. Yo quiero seguir como he hecho siempre: aceptando los proyectos que me gustan. Y espero que me sigan llamando directores que admiro”.

Con Fernando Trueba. © Curro Cañete

Con Fernando Trueba. © Curro Cañete

Entonces, ¿interesa o no interesa una mujer de 81 años en un país en el que a veces sólo parecen interesar actrices jóvenes y guapas? Si a ti te interesa, haz correr esta entrevista.