Cartera perdida en la Rollerie

Ayer regresé a la Rollerie. La historia fue así: por la mañana me di cuenta de que no tenía la cartera. Busqué un poco y acto seguido me fui a trabajar. Por la tarde, con toda tranquilidad, fui a la Rollerie para ver si estaba allí. Teniendo en cuenta que habíamos cenado en una terraza llena de gente que va y que viene (amén de personas sin demasiados recursos que trataron de vendernos una rosa o pedirnos limosna directamente) las posibilidades no eran muchas. Sin embargo, Miguel, el gentil camarero cubano del que hablé ayer, descubrió que cuando Paqui Luna, Cristina, Ángela del Carmen y yo nos levantamos mi cartera descansaba plácidamente en el suelo. La recogió y fue a buscarme, pero yo ya me había ido.

Calle Fuencarral, Madrid

Calle Fuencarral, Madrid

 

 

“Suelo estar pendiente de si alguien se deja algo”, me decía ayer Miguel sonriendo, y luego me animó a dejar mi teléfono dentro de la cartera por si me sucedía algo así alguna otra vez.

Así que ayer recuperé mi cartera y sin la lata de haber anulado tarjetas ni nada de eso. Me enteré de que Miguel es encargado del local, así que hay muchas posibilidades de que si vais allí a tomar café, a desayunar o a cenar le veáis. Merece mucho la pena ir a la Rollerie (calle Mayor, 24), en serio, es un sitio muy bonito, tienen zumos naturales, el café está buenísimo y si uno pierde la cartera se la recogen del suelo.

Deseo que paséis un gran miércoles. Y os dejo esta foto que hice el otro día. Veis la calle Fuencarral y, al fondo, la Glorieta de Bilbao, la calle Fuencarral, uno más de tantos sitios bellos que hay en esta ciudad que adoro.

Curro Cañete