El verdadero regalo es vivir

Desayuno de Reyes. Y mi regalo.

Desayuno de Reyes. Y mi regalo.

Si te han traído algo los Reyes, disfrútalo mucho.

Si estás solo o no te han traído nada los Reyes pese a que te hubiera gustado, sugiero que apagues las redes sociales y escapes de la avalancha de mensajes que nos dicen que hay-que-recibir-regalos-de-reyes-para-sentirte-hoy-feliz. Puedes sentirte genial sin regalos. O regálate tú lo que más ilusión te haga y haz que el día de hoy sea un gran día. Un desayuno delicioso en la cafetería del hotel más caro de tu ciudad, o una obra de teatro, un SPA o un masaje, un paseo por el campo con tu perro, una cita por Internet, o una cosa inservible del VIP, lo que sea que de verdad te guste.

Regálate un poco de amor propio, que de eso los seres humanos nunca andamos sobrados. Di: “Estoy solo, vale, no tengo pareja, mi familia está lejos, no tengo demasiado dinero, pero yo ya estoy aquí, ya me encontré, ¡estoy conmigo!”

A mí, por ejemplo, no me han traído nada en particular: no tengo pareja desde hace tres años y medio y mi madre, que es la única que me suele regalar, está en Córdoba, pero me he despertado tan ricamente, sin regalos, y he saludado a Colette en el salón, que da el mismo cariño sean los Reyes o no. Eso mola: dar el mismo cariño a quienes queremos independientemente de que sea Navidad o no. Parece fácil, pero solo lo consiguen los perros y los gatos, a los humanos nos cuesta un poquito más.

Y no, no es verdad que no tenga regalos: tengo ese regalo que me he hecho yo mismo, aún envuelto como veis en la foto, un buen libro sobre la felicidad de Frédéric Lenoir, autor que me descubrió el otro día Antonhy, el chico de París al que conocí por casualidad y que escribía cosas bonitas en el espejo del baño.

Tengo más regalos: es un regalo saber que esta tarde voy al cine con Carmen Giménez –Cuenca, coach y sin embargo amiga, y que luego vamos a ir a tomar sushi.

Es un regalo estar ahora mismo escribiendo: al fin y al cabo, escribir es lo que más me gusta del mundo, y puedo hacerlo.

Es un regalo poder tomarme parte del día libre, y haber recibido dos mensajes, dos, de dos lectores que están encantados con la lectura de mi libro.

Es un regalo haber recibido un e-mail de una mujer que, aún sin conocerme, confía en mí tanto que quiere hacer un trabajo de coaching conmigo.

Así que si te has encontrado con una montaña de regalos, disfrútalos mucho. ¡Está genial! Pero si estás solo y no tienes regalos ni tampoco familia porque vives en otro país, o en otra ciudad, o porque tus padres murieron, recuerda que la vida está llena de regalos que no vemos. Abre los ojos y búscalos. Y recuerda que el verdadero regalo es VIVIR.

Ese es mi regalo de reyes.

Gracias a todos por estar ahí. ¡Feliz día