Celebrando el día de acción de gracias

Largos paseos sirvieron de descanso para 'Una nueva felicidad'

Largos paseos sirvieron de descanso para escribir ‘Una nueva felicidad’

Hola. Ayer cené y celebré por primera vez en mi vida el día de Acción de Gracias. Lo hice con una cena por todo lo alto con un amigo de Houston que está pasando en casa unos días. Él me contó lo importante que era para ellos el día de acción de gracias y me explicó que quería celebrarlo conmigo tomando vino y jamón de bellota. Dice que el jamón de bellota le encanta, pero que en EE UU no puede conseguirlo tan fácilmente, y compró jamón de bellota y vino y yo compré muchas otras cosas. Brindamos más o menos tres o cuatro veces, cada vez que la conversación se encendía de pura emoción por algo que los dos veíamos con claridad meridiana. También le conté a mi amigo que me gustaría irme alguna vez a EE UU a aprender inglés. Claro, le dije, no sé si eso se hará posible en algún momento, pero voy a estar muy atento para no dejar escapar una oportunidad que tal vez puede aparecer. Él me recomendó ir a vivir a Seattle, “mucho más barata que San Francisco y que NY y una ciudad que está muy bien”. Me quedé muy sorprendido porque nunca se me hubiera ocurrido ir a Seattle. Quién sabe, quizá algún día me veo viviendo allí haciendo esfuerzos por aprender un idioma que tanto se me ha resistido porque sé que puedo aprender. Lo sé porque mi amigo Alfonso lo ha aprendido y a él le costaba incluso más trabajo que a mí. Dice Alfonso que no entiende cómo nunca nos dijeron lo importante que es aprender a colocar la lengua de una determinada manera para poder aprender inglés. Yo nunca entiendo del todo bien lo que me explica Alfonso, pero confío plenamente en él.
En realidad, contaba lo de Acción de Gracias porque quería daros las gracias. Queridos amigos, me voy de fin de semana a un campo perdido y voy a desconectar todo el fin de semana. He dejado programada una publicación de Colette en la otra página para mañana. Pero me llevo la cámara y regreso con nuevas aventuras y fotos. Estos días y semanas están siendo de mucha actividad para mí y a veces no llego a todo porque tengo que priorizar con obligaciones laborales, así que agradezco a todos los que estáis de mi lado y nos habéis estado apoyando. No tengo palabras para agradecer todos los mensajes que estoy recibiendo y la verdad que no tengo huecos ni días para darlos a conocer todos. Hasta ahora he tratado de responderlo todo (menos los del día de la presentación, que están pendientes y que responderé, porque me vi muy desbordado), pero ahora mismo tengo algunos pendientes, también whatsapp, como por ejemplo el de mi amiga Camila, que se ha comprado el libro desde Ecuador a través de la Casa del Libro pagando los gastos de envío y todo, y que me ha dicho que vaya a la Casa del Libro a firmárselo antes de que lo lleven en el avión, lo cual me hace muchísima ilusión porque Camila es muy importante… Responderé a todos. Además se han publicado varias reseñas esta semana y las daré a conocer próximamente. Ayer me escribió una chica por Instagram para informarme que me dejaba de seguir. En lugar de dejarme de seguir directamente, sin más, optó por darme una lección y decirme lo que, según ella, yo tenía que hacer. Según ella yo le gustaba cuando daba los buenos días y hablaba de otras cosas, pero no tanto cuando insisto en hablar de mi libro. Le gustaba el Curro que compartía cosas con el mundo pero no el Curro que quiere dar a conocer un libro que forma parte de él. Le di las gracias por ser tan amable de informarme de sus impresiones personales y por la paciencia que había tenido hasta ese momento, pero al mismo tiempo le dije que yo simplemente hacía lo que sentía que tenía que hacer. No tengo que justificarme, pero sí puedo decir que jamás etiqueto a nadie y solo utilizo mis redes sociales y mi blog, las mismas que he utilizado desde hace más o menos diez años para dar a conocer el trabajo de otros. Las mismas que seguiré utilizando para destacar todo lo bueno que veo y que me gusta y parte de la belleza que nos rodea, nunca lo malo, porque yo jamás he escrito nada malo de nadie, aunque sí he ignorado el trabajo de otros. Prefiero hablar de lo que me emociona y no criticar lo que no me gusta. La persona que me dejó de seguir en Instagram me explicó que tampoco le gustaba que alguien tuviera un hijo y hablara todo el tiempo de su hijo. Sin embargo, mi punto de vista es otro: mi amiga P., por ejemplo, está tan loca de amor por su bebé que pone todo el tiempo fotos de su bebé, y a mí me encanta. Sé que pasará a otra cosa cuando ella considere.
De eso trata ‘Una nueva felicidad’: de hacer lo que creemos nosotros que tenemos que hacer y no lo que cree nuestra pareja (el que la tenga), nuestra familia, nuestros padres o nuestras madres. Asumir el precio que podemos pagar (que puede ser tan pequeño como que nos deje de seguir una seguidora hasta entonces entusiasta, porque descubre una parte tuya que no le gusta tanto, o más grande, como que te deje de hablar un amigo que no te entienda) y hacerlo de todas maneras, confiando en que, tarde o temprano, tendrás una recompensa y sabiendo que tienes la tranquilidad de que estás llevando tú mismo el timón de tu propia vida. Está muy bien escuchar las opiniones, pero está mejor que sea uno quien acabe decidiendo tras escucharlo todo, porque las opiniones de los demás siempre son dispares ya que cada persona ve la realidad según su punto de vista, que viene condicionado por su infancia, por sus padres, por su historia personal y por sus traumas, además de por muchísimos factores de esta vida y más allá de ella, como podrían ser los genes del abuelo, por ejemplo. Si nos vamos a equivocar es preferible que nos equivoquemos con nuestros propios errores que no con los de los demás. En las sesiones de coaching que hago trato de averiguar, cual investigador que atiende no solo a lo que se dice sino también a los gestos, los silencios, la postura corporal, qué es lo que quiere realmente la persona que tengo delante física o virtualmente (por Skype). ¿Quiere ese objetivo para demostrar algo a su padre o porque realmente es bueno para ella?, ¿desea lo que desea porque lo tiene su amiga, lo vio en un anuncio de televisión, está de moda o piensa que así será aceptada o porque va a contribuir a su felicidad verdadera? No importa lo que yo crea, lo que importa es lo que quiera ella realmente. Estoy convencido de que la vida sería más fácil si hiciéramos caso a nuestra voz interior. Lo decía Demian y lo decía Hermann Hesse, y también mi hermano dejó por escrito una poesía que de algún modo hablaba de la sabiduría que todos tenemos. No puedo dejar de hablar del libro porque mi libro me necesita y porque aún está muy vivo. No he podido todavía terminar la crónica que prometí que haría de la presentación y que cuenta con todas las fotos de mis maravillosas sobrinas, y con las que hicisteis muchos de vosotros que estuvisteis allí. Vamos a organizar una presentación en Zaragoza para el 13 de diciembre (zaragozanos de pro: apuntad la fecha) y otra en Málaga para el 17 de diciembre (malagueños de pro y alrededores: apuntad la fecha). Además, si alguien me hace una entrevista lo menos que puedo hacer es darla a conocer. Esto lo sé porque yo soy periodista y sé lo que se agradece cuando un personaje comparte también el trabajo que tú has hecho. Y muchos de vosotros seguís hablando y opinando, dedicando palabras bellas a Una nueva felicidad. Que sepáis que estoy guardando todas las opiniones, todas, los comentarios, mensajes privados, todo. Por lo demás, ya pasaron los 42 días y es cierto que voy a escribir de otras muchas cosas. Empezaré con fotos bellas de este fin de semana en el campo. Seguro que os van a gustar. Por cierto, no tengo botas de agua, y creo que va a llover todo el fin de semana. Y por cierto (2), el de la foto soy yo, en uno de esos paseos que daba cerca del mar diariamente todos los meses en los que estuve fuera escribiendo ‘Una nueva felicidad’. Un beso grande a todos, gracias de nuevo y hasta el lunes. Curro